La dieta BARF es una forma de alimentación natural para perros y gatos basada principalmente en carne, vísceras y huesos carnosos crudos. También puede incluir pescado, huevos, verduras y otros ingredientes, según las necesidades de cada animal y la formulación elegida.

Sin embargo, alimentar con BARF no consiste simplemente en poner carne cruda en el comedero. Para que pueda mantenerse a largo plazo, debe aportar la energía y todos los nutrientes que el perro o el gato necesita.

En este artículo explicamos qué es la dieta BARF, qué ingredientes incluye, qué beneficios puede aportar, cuáles son sus riesgos y qué debemos tener en cuenta para ofrecerla de forma equilibrada y segura.

¿Qué es la dieta BARF?

Las siglas BARF proceden de Biologically Appropriate Raw Food, que suele traducirse como alimentación cruda biológicamente apropiada. El veterinario australiano Ian Billinghurst fue uno de los principales impulsores de este modelo de alimentación, que se popularizó a finales del siglo XX.

El fundamento es ofrecer una alimentación natural adaptada a la biología de perros y gatos, respetando su anatomía, fisiología y necesidades nutricionales.

La base de la dieta se ofrece cruda, pero esto no significa que todos sus ingredientes tengan que estarlo. Las verduras, por ejemplo, pueden darse trituradas, escaldadas o ligeramente cocinadas.

También es importante diferenciar entre una dieta BARF casera y un menú comercial completo. La dieta casera requiere una formulación individualizada y un control adecuado de los ingredientes. Un menú comercial que se presenta como alimento completo, en cambio, debe estar formulado para cubrir las necesidades nutricionales del animal y someterse a controles de elaboración y seguridad alimentaria.

¿Qué lleva una dieta BARF?

Ingrediente Para qué sirve Ejemplos
Carne muscular Proteínas y energía Pollo, pavo, ternera
Vísceras Vitaminas y minerales Hígado, riñón
Hueso Calcio, fósforo y colágeno Según formulación
Pescado Proteínas y omega-3 Sardina, caballa
Huevo Proteínas y micronutrientes Huevo
Verduras y frutas Fibra y otros nutrientes Calabaza, calabacín
Suplementos Cubrir necesidades concretas Según formulación

Una receta BARF puede incluir los siguientes grupos de alimentos:

  • Carne muscular: pollo, pavo, ternera, cerdo, conejo, cordero u otras carnes. Aporta proteínas, grasas, vitaminas y minerales.
  • Pescado: especialmente pescado azul, como sardina, caballa o salmón, por su contenido en omega-3, aunque el pescado blanco también puede utilizarse.
  • Vísceras: hígado, riñón, bazo y otras vísceras. Son alimentos muy nutritivos, pero deben utilizarse en cantidades adecuadas.
  • Huesos carnosos crudos: contienen hueso rodeado de carne. Pueden darse enteros cuando sea apropiado o incorporarse triturados dentro de una receta.
  • Huevos: aportan proteínas, grasas y distintos micronutrientes.
  • Verduras y frutas: calabaza, calabacín, zanahoria, brócoli, acelga, manzana o pera, entre otros. Pueden ofrecerse trituradas o ligeramente cocinadas para facilitar su digestión. Su presencia suele ser mayor en las dietas para perros que en las formuladas para gatos.
  • Suplementos: pueden ser necesarios para cubrir nutrientes como omega-3, yodo, zinc, cobre o determinadas vitaminas. Su utilización dependerá del conjunto de la receta y del estado de salud del perro o el gato.

No todos los ingredientes deben aparecer todos los días. El equilibrio puede conseguirse en el conjunto de la formulación, siempre que haya sido diseñada correctamente.

¿Qué proporciones debe tener una dieta BARF?

Es frecuente encontrar pautas generales que proponen aproximadamente un 70-80 % de carne y huesos carnosos, alrededor de un 10 % de vísceras y el resto de verduras u otros ingredientes.

Estas proporciones pueden servir como orientación inicial, pero no garantizan que una dieta sea completa. Dos recetas con los mismos porcentajes pueden aportar cantidades muy diferentes de calcio, grasa, vitaminas o minerales.

Además, las necesidades cambian según se trate de un perro o de un gato y dependen de factores como:

  • La edad y la etapa de vida.
  • El peso y la condición corporal.
  • El nivel de actividad.
  • La esterilización.
  • El estado de salud.
  • Las necesidades propias de cada especie.

Por eso, una dieta no debería formularse únicamente mediante porcentajes. También debe comprobarse que cubre los nutrientes necesarios y que aporta una cantidad de energía adecuada. Las guías nutricionales de FEDIAF son una de las referencias utilizadas en Europa para formular alimentos completos para perros y gatos. [1]

Dieta BARF para perros y gatos: principales diferencias

Lo explicado hasta ahora recoge las bases generales de la dieta BARF, que se aplican principalmente a su formulación para perros. En los gatos es necesario realizar algunos ajustes, ya que tienen necesidades nutricionales diferentes. Por este motivo, una receta formulada para un perro no puede utilizarse directamente para un gato.

Los gatos son carnívoros estrictos. Esto significa que dependen de nutrientes presentes de forma natural en los tejidos animales. Su dieta debe contener una proporción mayor de ingredientes de origen animal, menos hueso carnoso que muchas formulaciones para perros y una cantidad muy pequeña de verduras. Cuando se incluyen, suelen representar alrededor de un 5 % de la receta. Algunos gatos no las aceptan por su sabor o textura, algo comprensible teniendo en cuenta su naturaleza carnívora.

El corazón es un ingrediente interesante en la alimentación felina por su aporte de taurina. La taurina es un nutriente esencial para el gato: esto significa que su organismo no puede fabricar la cantidad suficiente y, por tanto, debe obtenerla a través de la comida. Aunque el corazón y otros tejidos animales aportan taurina, su presencia en la receta no garantiza por sí sola que la cantidad final sea suficiente. Debe comprobarse dentro del conjunto de la formulación.

Los gatos también necesitan recibir vitamina A ya formada, presente especialmente en el hígado, y ácido araquidónico, un ácido graso que se encuentra en los tejidos y las grasas animales. A diferencia del perro, no pueden producir cantidades suficientes de estos nutrientes. Por eso, la dieta BARF felina debe formularse específicamente para cubrir las necesidades propias de esta especie. [2]

Beneficios de la dieta BARF

Una dieta BARF bien formulada puede ser una opción adecuada para muchos perros y gatos. Sus posibles beneficios dependen de los ingredientes utilizados, de la cantidad ofrecida y, sobre todo, de que la receta sea completa y esté adaptada al animal.

Buena aceptación del alimento

La carne, las vísceras y el pescado suelen resultar muy apetecibles. Esto puede facilitar la alimentación de perros y gatos con poco interés por la comida, aunque la aceptación siempre dependerá de cada animal.

La variedad de sabores, olores y texturas también puede hacer que el momento de comer resulte más estimulante.

Cuidado de la piel y el pelaje

Una dieta BARF puede aportar grasas esenciales a través de alimentos como la sardina, la caballa o el salmón. Estos pescados son fuentes naturales de omega-3, relacionados con el mantenimiento de la piel y el pelaje.

Una alimentación natural no evita por sí sola las alergias o intolerancias. No obstante, conocer los ingredientes de la receta puede facilitar la elección de proteínas concretas o la eliminación de un alimento cuando existe una sospecha de intolerancia o alergia.

Mantenimiento de la masa muscular y del peso

La carne, el pescado y los huevos proporcionan proteínas necesarias para conservar la musculatura y reparar los tejidos.

El control del peso no depende únicamente de que una dieta tenga pocos carbohidratos. Depende principalmente de que la ración aporte la energía que necesita el animal. Una cantidad excesiva puede provocar aumento de peso, aunque los ingredientes sean naturales.

Mayor aporte de agua

Los alimentos frescos contienen una proporción elevada de agua. Por este motivo, los perros y gatos alimentados con dietas naturales obtienen una parte importante de su hidratación a través de la comida.

Esto resulta especialmente interesante en los gatos, que por naturaleza suelen beber poca agua. Aun así, siempre deben disponer de agua fresca y limpia.

Digestión y características de las heces

Algunos perros y gatos producen heces más pequeñas y con menos olor al consumir una dieta natural. Esto puede estar relacionado con la digestibilidad de la receta y con la cantidad de fibra y minerales que contiene.

Las heces excesivamente duras, secas o blanquecinas no deben considerarse normales, ya que pueden indicar que la dieta aporta demasiado hueso. Por el contrario, una receta mal adaptada o un cambio demasiado rápido también puede causar heces blandas, diarrea o vómitos.

Salud ósea y articular

Las proteínas de la carne ayudan a mantener la musculatura que protege las articulaciones. Los huesos carnosos aportan calcio, fósforo, magnesio y otros componentes, como el colágeno presente en los tejidos que rodean al hueso.

Sin embargo, ofrecer hueso no fortalece automáticamente el esqueleto. Para cuidar la salud ósea es necesario que la cantidad de calcio y fósforo sea correcta y que exista un equilibrio adecuado entre ambos nutrientes, especialmente durante el crecimiento.

Salud dental

La masticación de determinados huesos carnosos crudos puede producir un efecto mecánico sobre la superficie de los dientes. Sin embargo, el tipo y el tamaño del hueso deben adaptarse al tamaño, la edad, el estado dental y la forma de comer de cada animal. Además, siempre deben ofrecerse bajo supervisión.

Cuando el hueso está triturado, como sucede en muchos menús comerciales, mantiene su función nutricional, pero no produce ese efecto de limpieza por masticación.

En cualquier caso, la alimentación no sustituye al cepillado dental ni a las revisiones veterinarias.

Riesgos de la dieta BARF y cómo reducirlos

Hablar de los riesgos de la dieta BARF no significa rechazar la alimentación natural. Significa conocer qué aspectos deben controlarse para poder ofrecerla de una forma responsable.

Desequilibrios nutricionales

Uno de los errores más frecuentes en las dietas caseras es confundir variedad con equilibrio. Utilizar carne, vísceras, huesos y verduras diferentes no garantiza que estén cubiertos todos los nutrientes.

Puede haber carencias o excesos de calcio, yodo, zinc, cobre, vitamina D, vitamina E u otros nutrientes. El riesgo es especialmente importante en cachorros y gatitos, ya que un desequilibrio durante el crecimiento puede afectar al desarrollo del esqueleto.

Si se desea preparar la dieta en casa, lo recomendable es contar con una formulación realizada por un profesional especializado en nutrición canina y felina.

Riesgo microbiológico

Como sucede con cualquier carne cruda, los alimentos utilizados en una dieta BARF pueden contener bacterias. Esto no significa que la alimentación cruda sea necesariamente insegura, sino que la procedencia de los ingredientes y su correcta manipulación son especialmente importantes.

Si la dieta se prepara en casa, la carne, el pescado y las vísceras deben comprarse en establecimientos autorizados para vender alimentos destinados al consumo humano. También es fundamental respetar la cadena de frío y mantener una higiene adecuada durante la preparación.

Si se elige un preparado comercial, conviene asegurarse de que la empresa cumple criterios de calidad e higiene, controla el origen de las materias primas y dispone de sistemas de trazabilidad, APPCC y controles microbiológicos.

Algunos estudios han detectado bacterias resistentes a los antibióticos tanto en determinados alimentos crudos comerciales como en las heces de algunos perros alimentados con dietas crudas. Estos resultados corresponden a productos y grupos de animales concretos y no pueden aplicarse a todas las dietas BARF ni a todas las marcas. Sí ponen de manifiesto la importancia de elegir un proveedor que ofrezca garantías y de mantener una buena higiene al manipular el alimento, limpiar los utensilios y recoger las heces. [3][4][5]

Riesgos relacionados con los huesos

Los huesos cocinados enteros no deben ofrecerse. Al cocinarse pierden humedad, se vuelven más quebradizos y pueden astillarse.

Los huesos carnosos crudos tampoco están libres de riesgos. Deben ser adecuados al tamaño, la experiencia y la forma de masticar de cada animal, y ofrecerse siempre bajo supervisión. No son recomendables en perros que engullen sin masticar o que tienen determinados problemas dentales o digestivos.

Una alternativa es utilizar menús con el hueso triturado. De esta forma se conserva su función nutricional y se reducen los riesgos asociados a la ingestión de piezas enteras.

Riesgos para las personas del hogar

La alimentación con alimentos crudos no solo requiere precauciones para el perro o el gato, sino también para las personas que conviven con ellos que conviven con ellos. Las bacterias presentes en la carne cruda pueden contaminar las manos, los utensilios, las superficies de la cocina, los comederos y otros elementos del entorno.

Para reducir el riesgo de contaminación es importante lavarse las manos después de manipular el alimento, limpiar y desinfectar las superficies y utensilios utilizados y evitar que el animal tenga acceso a zonas donde se preparan alimentos para las personas.

Cómo manipular y conservar la comida BARF

La carne cruda debe manipularse con las mismas precauciones que utilizaríamos al preparar alimentos crudos para nosotros.

Es recomendable:

  • Mantener el alimento congelado y respetar la cadena de frío.
  • Descongelarlo dentro del frigorífico y en un recipiente cerrado.
  • Lavarse bien las manos antes y después de manipularlo.
  • Limpiar el comedero, los utensilios y las superficies utilizadas.
  • Evitar el contacto entre el alimento crudo y otros alimentos.
  • No dejar la comida a temperatura ambiente más tiempo del necesario.
  • Recoger las heces con cuidado y lavarse las manos después.
  • Seguir las indicaciones del fabricante sobre la conservación, la descongelación y la posibilidad de volver a congelar el producto.

La congelación puede reducir el riesgo de algunos parásitos cuando se aplican el tiempo y la temperatura adecuados, pero no elimina todas las bacterias. Por tanto, no sustituye a unas buenas prácticas de higiene.

Puedes ampliar esta información en nuestra guía para manipular alimentos crudos.

Cómo empezar con la dieta BARF

1. Elegir una dieta completa

Antes de empezar, debemos decidir si vamos a preparar la dieta en casa o utilizar un menú comercial.

Si es casera, es importante disponer de una receta formulada específicamente para el animal.

2. Calcular la ración

La cantidad diaria depende del peso, la edad, la actividad, la esterilización y la condición corporal. Los porcentajes calculados sobre el peso pueden servir como punto de partida, pero después hay que observar la evolución del animal y ajustar la ración.

La calculadora de Guau&Cat te ayudará a determinar la cantidad aproximada recomendada de comida que tu perro o gato necesita según su peso, edad y nivel de actividad.

3. Realizar la transición

Muchos perros toleran mejor el cambio cuando se realiza de forma progresiva durante varios días. Puede empezarse sustituyendo una pequeña parte del alimento habitual y aumentar poco a poco la cantidad de dieta natural.

El alimento habitual y la dieta BARF pueden ofrecerse juntos o en tomas separadas, según la tolerancia del animal.

En los gatos, la transición puede necesitar más tiempo. Nunca debe utilizarse el ayuno para obligarlos a aceptar un alimento nuevo.

Puedes consultar nuestra guía para empezar con la alimentación natural.

4. Observar la evolución

Durante las primeras semanas conviene vigilar:

  • La aceptación del alimento.
  • Las heces.
  • El peso y la condición corporal.
  • La piel y el pelaje.
  • La aparición de vómitos, diarrea, estreñimiento o picor.

La dieta debe revisarse si no sienta bien, aunque sobre el papel parezca adecuada.

Errores frecuentes al empezar

Los errores más habituales son:

  • Utilizar una receta genérica durante meses o años.
  • Dar demasiada cantidad de hueso.
  • Confundir el corazón con una víscera dentro de las proporciones, ya que nutricionalmente cuenta como carne muscular.
  • Ofrecer huesos cocinados enteros.
  • Utilizar siempre la misma carne y las mismas vísceras.
  • Añadir suplementos sin saber si son necesarios. Tanto las deficiencias como los excesos de nutrientes pueden resultar perjudiciales.
  • Cambiar la alimentación demasiado rápido.
  • No ajustar la ración cuando cambia el peso o la actividad.
  • Romper la cadena de frío o descuidar la limpieza.
  • Pensar que, por ser natural, la dieta ya es completa.

¿Cuándo consultar con un profesional de la nutrición antes de empezar la dieta BARF?

La formulación y el seguimiento profesional son especialmente recomendables en:

  • Cachorros y gatitos.
  • Hembras gestantes o lactantes.
  • Perros y gatos mayores.
  • Animales con enfermedad renal, hepática, pancreática o digestiva.
  • Casos de alergia o sospecha de reacción alimentaria.
  • Animales con bajo peso, obesidad o necesidades energéticas especiales.
  • Perros y gatos inmunodeprimidos.

En algunos de estos casos puede utilizarse una alimentación natural, pero quizá sea necesario modificar los ingredientes, la cantidad de grasa, el contenido mineral o la forma de cocinado.

Característica BARF Alimento seco
Humedad Alta Baja
Ingredientes Principalmente crudos de origen animal Ingredientes procesados y cocinados
Conservación Requiere refrigeración o congelación Generalmente a temperatura ambiente
Manipulación Requiere medidas específicas de higiene Más sencilla
Formulación Puede ser casera o comercial Generalmente comercial y formulada
Riesgo microbiológico Mayor atención por el uso de ingredientes crudos Menor en productos correctamente elaborados

Las principales diferencias se encuentran en la humedad, el tipo de ingredientes y el procesamiento.

La dieta BARF contiene una gran cantidad de agua y utiliza alimentos frescos crudos. El alimento seco se cocina y concentra en un producto con muy poca humedad, lo que facilita su conservación y almacenamiento.

No todos los alimentos secos son iguales y tampoco todas las dietas BARF tienen la misma calidad. Un alimento no es completo simplemente por ser natural, del mismo modo que su formato no permite valorar por sí solo su calidad nutricional.

Para elegir correctamente conviene revisar la formulación, la calidad de los ingredientes, la digestibilidad, los controles de seguridad y la adecuación de la dieta al animal.

Descubre qué características debe tener un buen pienso para perros en nuestra guía.

Algunos mitos sobre la dieta BARF

“Todas las dietas BARF son equilibradas”

No. Que una dieta lleve carne, vísceras y huesos no significa que cubra todos los nutrientes. Debe estar formulada y revisada.

“Los huesos crudos son siempre seguros”

No. Pueden utilizarse en determinados animales, bajo supervisión y eligiendo un tipo y un tamaño adecuados. Aun así, existe riesgo de fractura dental, atragantamiento u obstrucción. El hueso triturado permite aprovechar su valor nutricional sin ofrecer piezas enteras.

“Congelar la carne elimina todos los microorganismos”

No. La congelación puede ayudar a controlar algunos parásitos, pero muchas bacterias sobreviven. La higiene y la cadena de frío siguen siendo necesarias.

“El alimento seco y la dieta BARF no pueden mezclarse”

No existe una incompatibilidad general por sus diferentes tiempos de digestión. Algunos animales toleran bien la mezcla y otros necesitan una transición más lenta.

“Una dieta BARF nunca necesita complementos”

Depende de la receta. En algunos casos será necesario incorporar determinados nutrientes para conseguir una dieta completa.

Puedes encontrar más información en nuestro artículo sobre mitos de la alimentación natural cruda.

¿Qué ofrece Guau&Cat?

Preparar una dieta BARF en casa permite elegir los ingredientes, pero también requiere conocimientos, tiempo y una formulación adecuada.

Los menús de Guau&Cat ofrecen una alternativa para quienes desean una alimentación natural sin tener que diseñar cada receta. Están formulados por profesionales de la nutrición canina y felina siguiendo los criterios nutricionales de FEDIAF.

Además:

  • Incorporan el hueso triturado dentro de la receta.
  • Utilizan ingredientes seleccionados y proporciones calculadas.
  • Se elaboran mediante un sistema APPCC, destinado a identificar y controlar los posibles riesgos durante la producción.
  • Se aplican controles de calidad, trazabilidad y cadena de frío.
  • Las raciones pueden adaptarse a las características de cada perro o gato.
  • También existen opciones cocinadas para aquellos animales o familias para los que el alimento crudo no resulte adecuado.

De esta forma se mantiene la filosofía de la alimentación natural, pero con una formulación y un proceso de elaboración controlados.

Conclusión: ¿es la dieta BARF una buena opción?

La dieta BARF puede ser una buena forma de alimentar a perros y gatos cuando está correctamente formulada, se adapta al animal y se manipula con higiene.

Puede aportar alimentos frescos, humedad, proteínas de calidad y grasas esenciales. Pero sus beneficios no dependen únicamente de que los ingredientes sean crudos. Dependen del equilibrio de la receta, de la calidad de las materias primas y de los controles aplicados durante su elaboración.

La mejor dieta no es la que responde a una etiqueta concreta, sino la que cubre las necesidades del animal, le sienta bien y puede mantenerse de forma segura a lo largo del tiempo.

Preguntas frecuentes sobre la dieta BARF

¿La dieta BARF es segura?

Puede serlo si está bien formulada y se respetan la higiene y la cadena de frío. Al utilizar alimentos crudos, el riesgo microbiológico no desaparece y debe controlarse.

¿Puedo preparar una dieta BARF en casa?

Sí, pero es recomendable contar con una receta formulada por un profesional. Las proporciones generales que aparecen en internet no garantizan una dieta completa.

¿La dieta BARF es adecuada para cachorros y gatitos?

Puede ser adecuada, pero la formulación debe ser específica para el crecimiento. En esta etapa, los errores en el aporte de energía, calcio, fósforo u otros nutrientes pueden tener consecuencias importantes.

¿Puedo mezclar BARF y alimento seco?

Sí, si el animal lo tolera. Pueden mezclarse en la misma toma o darse por separado. Lo importante es que la cantidad total de alimento sea adecuada y que el conjunto de la alimentación mantenga un buen equilibrio.

¿Todos los perros y gatos pueden comer alimentos crudos?

No necesariamente. La edad, el estado de salud, la forma de comer y las personas que viven en el hogar pueden hacer preferible una dieta natural cocinada.

Referencias

  1. FEDIAF. Nutritional Guidelines for Complete and Complementary Pet Food for Cats and Dogs. Versión 2025.
  2. Spitze AR. y colaboradores. Taurine concentrations in animal feed ingredients; cooking influences taurine content. Journal of Animal Physiology and Animal Nutrition, 2003.
  3. Nüesch-Inderbinen M. y colaboradores. Raw meat-based diets for companion animals: a potential source of transmission of pathogenic and antimicrobial-resistant Enterobacteriaceae. Royal Society Open Science, 2019.
  4. Groat EF. y colaboradores. UK dogs eating raw meat diets have higher risk of Salmonella and antimicrobial-resistant Escherichia coli faecal carriage. Journal of Small Animal Practice, 2022.
  5. Morgan G. y colaboradores. Raw meat diets are a major risk factor for carriage of third-generation cephalosporin-resistant and multidrug-resistant E. coli by dogs in the UK. Frontiers in Microbiology, 2024.
  6. Freeman LM. y colaboradores. Current knowledge about the risks and benefits of raw meat-based diets for dogs and cats. Journal of the American Veterinary Medical Association, 2013.
  7. Davies RH. y colaboradores. Raw diets for dogs and cats: a review, with particular reference to microbiological hazards. Journal of Small Animal Practice, 2019.

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